martes, 14 de noviembre de 2017
Exclusión frente a integración
El peligro viene del enconamiento en sacar adelante las propuestas, que un individuo o colectividad considera necesarias, y el empeño por hacerlo saltándose, si no hay otro camino, las normas que rigen la convivencia pacífica de todos.
El enemigo de la democracia es el extremismo, el enemigo de la pluralidad es el radicalismo. En democracia todos pueden opinar sobre las normas que rigen nuestra convivencia, pero sin dejar de cumplirlas mientras no se cambien. Todos pueden intervenir en el proceso de derogarlas o modificarlas, pero por los cauces democráticos, mediante las elecciones de los miembros del poder legislativo o mediante propuestas de Ley de la acción popular, y, mientras se espera que cambien, toca armarse de paciencia, porque la Ley no sólo afecta a uno o unos, sino a todos los ciudadanos, y, en democracia, todos los ciudadanos son iguales ante la Ley.
Todo lo que ha sacudido la tranquilidad de los catalanes y de los españoles en los últimos meses es la consecuencia de la adopción, por parte de un grupo de catalanes, de las posturas antes mencionadas. Parece que hay un atisbo de esperanza en reconducir esta situación (ver artículo "El proceso después del ‘procés’ "). A ver si aún queda sensatez y claridad de ideas en este país.
La intolerancia frente a aquel que no comparte nuestras ideas, en el marco de una determinada concepción de sociedad, suele producir fugas de talento, como, de hecho, pasó durante la dictadura. Pero eso ocurre también en democracia, cuando posturas radicales producen exclusión, como es el caso de "un profesor catalán", título de un artículo aparecido en "El País" el 20 de enero de 2018, en el que el autor, Andreu Jaume, ensalza la figura de su profesor Jordi Llovet, parcialmente marginado en su entorno profesional por no abrazar la causa nacionalista, pese a su tremenda valía y a la popularidad de la que gozaba entre sus alumnos y colegas. Que yo sepa, ni en Cataluña, ni en el resto de la España democrática, no se margina a nadie que hable en catalán, en vasco, gallego o valenciano. A mí nadie me arrincona si hablo en valenciano. Otra cosa es que alguien no me entienda, y que yo pase a hablar en castellano si tengo interés en que me entiendan quienes no lo conocen.
Cuando se producen estos desafíos, como el del "procés", suelen aparecer reacciones indeseadas, también de tono radical, en respuesta a las primeras. Es algo inevitable, que la Historia no se ha cansado de demostrar. Es interesante la charla de Albert Boadella, en este caso una intervención seria y muy fundada, no en clave de humor que es lo suyo y que es a lo que nos tiene acostumbrados, porque ése es su oficio, el de hacer reír a través de la sátira y de la parodia. Los empecinamientos suelen provocar respuestas airadas, los nacionalismos han sido causa de muerte, sufrimiento, odio, rencor, segregación, y de muchos males más del mismo tenor. Ahí tenemos la "broma" de Tabarnia, perfectamente ilustrada en diversos medios de la prensa nacional en estas semanas, pero que podría llegar a ser un asunto serio, incluso, más allá, dramático.
Algunos de los protagonistas de esta lamentable historia no se sonrojan (al parecer), ni se inmutan, ante reflexiones de mucho calado a las que invitan, como ejemplo, las duras preguntas que le hizo recientemente, al ínclito Puigdemont, la profesora Marlene Wind de la Universidad de Copenhague, en una conferencia a la que aquel fue invitado allí .
viernes, 10 de noviembre de 2017
Algo huele mal cuando pasan estas cosas...
viernes, 3 de noviembre de 2017
No presos políticos, sino políticos presos.
lunes, 30 de octubre de 2017
El estudio de la historia no es baladí
Estamos en tiempo de reflexiones y de opiniones, reflexiones y opiniones necesarias por el crítico momento por el que está pasando la sociedad española.
Hoy me ha parecido muy interesante el repaso histórico que hace Luisgé Martín en un artículo suyo de opinión en el periódico El País.
lunes, 23 de octubre de 2017
¿Casualidades o coincidencias?
El 17 de Octubre, cinco días más tarde, se estrella en Torrejón de Ardoz un avión F-18, con fallecimiento también de su piloto.
Entretanto, numerosos incendios en Galicia, al parecer provocados por pirómanos.
Y todo, con telón de fondo de la crisis política, social y económica en Cataluña.
¿No son muchas casualidades? ¿O se dicen coincidencias?
sábado, 21 de octubre de 2017
La mentira repetida ...
Si tú le cuentas, implorante, a un transeúnte con el que te cruzas por la calle, que te acaban de robar, y eres actor tan consumado y convincente como la sollozante actriz del vídeo publicado por Òmnium titulado "Save Catalonia" lo hace en un inglés casi perfecto, es probable que llegues a convencer a ese transeúnte europeo, que no ha visto el delito denunciado y no tiene la menor idea de la cuestión, de que el cuento que le estás contando es cierto. El pobre interlocutor, sorprendido enmedio de su rutina diaria por esa narración tan convincente, puede sentirse sobrecogido.
Hay que reconocer que los secesionistas han hecho durante años una silenciosa labor de propaganda y de manipulación de la sociedad catalana con una estrategia paciente pero muy estudiada, para, llegado el momento oportuno, lanzar a las masas contra el Estado español, y así poder presentar al mundo entero escenas de violencia policial, que conmueva fuertemente a la gente pacífica y de bien, a las almas sensibles. Ellos son los culpables de lanzar a sus ciudadanos, con mentiras y con un falseamiento de la historia, a los pies de los caballos.
Hoy en día, con la infinita velocidad con la que pueden circular mensajes como éste y con su terrorífica capacidad de llegar a masas enormes de población y convertirse en "virales", una farsa, una vil mentira, puede ser tomada como verdad y puede desestabilizar a todo un continente, movilizando a personas inocentes o ingenuas a tomar partido por causas falsas.
Tenemos aquí un claro ejemplo de manipulación con fines de desestabilización. Hay una revolución en ciernes, cuyos hilos manipuladores en última instancia no sabría señalar con seguridad, pero mis sospechas y temores ya no se detienen dentro de nuestras fronteras, porque, ¿acaso no hubo manipulación informativa por las redes sociales en las últimas elecciones norteamericanas? Las filtraciones de falsas noticias o de correos privados, o directamente de informaciones deformadas o directamente tergiversadas son el pan nuestro de cada día, y además todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre todo, tenga un dominio de la materia o no, lo mismo da, lo importante es poder ejercer el sacrosanto derecho a la libertad de opinión.
Guardiola, gran futbolista y exitoso entrenador de fútbol, demuestra una ignorancia supina acerca de la historia española del último siglo, así como de las normas supremas que han regido la democracia y la convivencia pacífica de los españoles y han creado el modelo de sociedad libre en el que él y su familia y amigos han crecido. Si es ignorante de todo ello, que no opine y se limite a hablar sólo de fútbol. Uno no debería opinar de todo, so riesgo de hacer el ridículo más espantoso. O es que tiene una fe tan ciega que es como una religión, y, ya se sabe, que el conocimiento y la lógica poco pueden hacer en ese terreno.
En lógica, de premisas falsas no se puede llegar a conclusiones verdaderas. La Constitución española, votada en referéndum mayoritariamente por el pueblo catalán, garantiza la integridad territorial del Estado español, y, a la vez, concede un margen amplísimo de autonomía a Cataluña, y las instituciones catalanas han violado dicha Ley Suprema, a cuyo amparo fueron creadas y a la que deben su existencia. Todo lo que se sigue de esa violación de la Norma Suprema es ilegal, pero han hecho creer a algunos catalanes que pueden decidir con su voto cualquier cosa, se han apartado de la legalidad y han arrastrado a millones de catalanes fuera de ella. ¿Acaso creen que Europa les considerará interlocutores fiables? Yo no lo creo.
Fuera de nuestras fronteras, Putin tiene sed de venganza por el hundimiento de la URSS, el desmembramiento de Yugoslavia y la desaparición del Telón de Acero, y no descansará hasta ver romperse en pedazos los Estados Unidos de Norte América y la Unión Europea. Todo lo que sirva para desestabilizar Europa lo aplaude con entusiasmo o lo promueve y financia directamente.
sábado, 30 de septiembre de 2017
Yo quiero ser este catalán, esta persona.
No sé quién eres, pero por tus palabras, creo que podríamos ser amigos, o, por lo menos, personas que se respetan y se aprecian. Gracias.
jueves, 28 de septiembre de 2017
Nadar y guardar la ropa.
En realidad, a esas pocas palabras se reduce la vida. Aunque tengamos que cambiar las palabras según los diferentes ámbitos en que se aplica la máxima.
Siempre hay que buscar un equilibrio en todas nuestras actividades y en todos los aspectos de nuestra vida, pues son muchas las facetas que tenemos que atender.
Si nos concentramos demasiado en alguna de ellas, acabamos perdiendo de vista "la ropa", es decir, otras cuestiones, que, a falta de nuestro interés por ellas, languidecen y acaban muriendo, por lo menos para nosotros.
El justo medio, como defendía Aristóteles.
viernes, 11 de agosto de 2017
Las fuerzas de la Naturaleza y la estupidez humana.
En ocasiones es más fácil protegerse de la capacidad destructora de la Naturaleza que de la que procede de la estupidez y la brutalidad de algunos congéneres nuestros.
🙂
jueves, 6 de julio de 2017
Vocación odiosa? No, profesión.
Entonces ya no podemos desarrollar dicha vocación sólo ateniéndonos a nuestros criterios, sino que debemos adaptarnos a requerimientos de otras personas. En muchas ocasiones, la manera en que tenemos que ejercitar dicha actividad ya no nos da la satisfacción esperada.
Sin embargo, en el fondo nos damos cuenta de que, despojando la actividad de todos esos condicionantes, hemos nacido para hacer eso, nos gusta y, si queremos ganarnos la vida haciendo eso, es inevitable tropezar con esas molestias. Porque, se mire como se mire, el ganarnos la vida siempre implica relación con otras personas. Directa o indirectamente siempre se nos paga el servicio que prestamos a otro u otros.
Y el precio que se nos paga por dicho servicio prestado tiene, dentro de un rango bastante flexible (hay otros muchos factores que analizar), relación con el aprecio o interés que suscita en los demás el servicio que ofrecemos.
Es decir, la demanda que hay en la sociedad del servicio que está implícito en el ejercicio de nuestra vocación (a veces, según nuestro grado de adhesión íntima a nuestra actividad profesional, no habrá más remedio que llamarla simplemente profesión), determina el precio que le gente está dispuesta a pagar por lo que hacemos, sin olvidar el encaje entre dicha demanda y la oferta, es decir, entre la demanda del servicio y el número de personas que lo prestan, más o menos, como nosotros.
No sólo el precio, sino también las condiciones y requerimientos que condicionan la prestación del mismo, están en función de esa variable oferta/demanda.
En una palabra, si somos únicos en lo que hacemos o la gente lo percibe como tal, entonces estaremos en una posición de fortaleza, seremos muy apreciados, cobraremos lo que pidamos y nos mimarán y tratarán como reyes. Si somos del montón, si somos uno más, si no destacamos en absoluto en la materia que tocamos, entonces nuestra posición será débil, no podremos exigir ni en sueldo ni en condiciones del ejercicio de nuestra vocación-profesión. ¿Puede ser que ejerzamos una profesión bien pagada y considerada y tengamos una vocación con la que nos moriríamos de hambre? Puede ser. No sólo eso, en muchos casos así es, porque es muy frecuente que nos guste ser algo que a muchísima gente también le gusta, pero nadie nos pide o necesita nuestros servicios en ello.
Por ejemplo, a mí me hubiera gustado dedicarme a la música desde muy joven (y a muchas otras cosas), pero tenía que ganarme la vida, porque nadie me iba a mantener para siempre, y dudo que hubiese grabado algún disco, y que un número suficientemente grande de personas lo hubiese comprado.
viernes, 16 de junio de 2017
Farolillo rojo
Yo sé (quién no) lo que es estar de farolillo rojo, de ser el centro de las miradas y los cuchicheos de los demás.
Lo positivo de esas situaciones es que así puedes distinguir a la gente en la que puedes confiar, quién es solidario contigo y quién no. Todo en la vida tiene su lado positivo. La cuestión es buscarlo y hallarlo.
Pero también sé el valor de la honestidad, el esfuerzo y la perseverancia, como pilares para superar las dificultades.
Y tengo confianza en mí mismo, porque me sé poseedor de esas cualidades.
En momentos puntuales de mi vida profesional he tocado fondo (quién no), pero no ha sido ni por negligencia, ni por ser deshonesto, ni por corrupción. El negligente puede sentirse culpable, el deshonesto puede tener remordimientos, el corrupto no es independiente. Yo no me he sentido culpable, ni he tenido remordimientos y no he dependido de nadie más que de mí mismo, no ha habido quien me pudiera chantajear.
Si algo he hecho mal, trato de saber por qué y cómo solucionarlo, y me aplico con constancia a actuar sin repetir los errores, poniendo atención en cada paso, en cada actuación nueva, intentando mejorar cada día.
Y también cuento con el apoyo de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos, de mis compañeros más fieles, que conocen mis valores y que confían en mí, y saben que no les defraudo, saben que lucho y que me esfuerzo cada día por mejorar.
En la vida real, evaluación continua.
Cuando ya estás en la vida real, trabajando con clientes, pacientes, colegas, las evaluaciones y controles que te hacían de estudiante periódicamente, ahora las pasas diariamente, a cada instante, con cada actuación tuya.
Te examinan cada día, así que tienes que pararte un minuto antes de salir a escena, y preguntarte "¿me lo sé?", "¿qué me van a preguntar hoy?", "¿me volverá a salir el mismo tema que ayer?", "¿respondí bien ayer?", "¿podía haberlo pulido un poco más?", "¡hoy lo voy a hacer mejor!".
¿Para qué, pues, pasar un examen final, si me estoy examinando cada día?
jueves, 18 de mayo de 2017
Los hijos son del mundo
Cuando nacen, creemos que los hijos son nuestros. Luego crecen y van ampliando su radio de acción, el circulo en el que se mueven es cada vez mayor, y, al final, descubrimos, si todo ha ido bien, que no son nuestros, que se pertenecen a sí mismos y al mundo de su generación.
Eso, en el mejor de los casos.
Echamos de menos a los niños que fueron, pero nos sorprenden y enorgullecen con su evolución en el mundo.
sábado, 13 de mayo de 2017
¿Trabajo legal, ético, digno y honesto? ¿Dónde está? ¡Lo quiero!
A la vista de lo que se ve y se lee, un trabajo con el que ganarse la vida de forma legal es un tesoro. Si, además, es ético, ya es maravilloso, pero, si además de legal y ético, uno no sufre en su dignidad al hacerlo, y puede ser honesto en su desempeño, ya es el no va más.
No todo el mundo tiene la suerte de poder contar con un trabajo que reúna esos cuatro requisitos. Y algo hay que llevarse a la boca, y vestir, y dormir y descansar en una casa cómoda, y permitirse y dar a los suyos alguna distracción. Y no es fácil, a veces resulta muy duro, y uno se deja por el camino su dignidad, o parte de ella, y tiene que cerrar los ojos y taparse la nariz, a veces incluso acallar su conciencia mientras la tenga y no esté anestesiada del todo, y todo por ganarse la vida.
Recuerdo la expresión: "Hay trabajos que te dan de comer pero no te dejan dormir, y otros que te dejan dormir pero no te dan de comer."
Afortunadamente, también hay trabajos que uno hace con vocación para ello, y disfruta, se siente realizado como persona y duerme plácidamente, y, además, le aportan ingresos suficientes o incluso generosos, que le permiten vivir con suficiente o sobrada comodidad. ¡Feliz de aquel que se halla en esa situación! Y, desgraciadamente, también hay trabajos que no te aportan el suficiente ingreso para vivir con holgura y, además, no te gustan, te generan tensión, te dan mala conciencia, y, como consecuencia de ello, no te permiten descansar en las horas de sueño.
Lo lógico es aspirar a la mejor de las opciones: trabajar en lo que te gusta y te hace feliz y ganarte bien la vida y disfrutar de trabajo y ocio. Pero, a veces no se puede tener todo en la vida, y uno ha de elegir entre aquello que le gusta hacer pero con lo que no consigue ingresos con los que mantenerse (situación que tiene caducidad), u otro trabajo, que no es el soñado por él, pero para el que está capacitado y con el que pueda vivir. Mientras la realización de dicho trabajo no te genere mala conciencia o tensión, tal vez puedas compensar tu insatisfacción personal dedicando tu tiempo libre a actividades deportivas, artísticas, culturales, si es que dispones de ese tiempo libre.
Es un consuelo, en esos casos, no estar en la última de las situaciones comentadas más arriba, en la que, además de no poder vivir de lo que ganas trabajando, encima, te resulta desagradable, insoportable o cosas peores el hacerlo. Ahí sí que hay que actuar rápido.
domingo, 30 de abril de 2017
Profesión y pareja empiezan por pe.
Se vive para la profesión, y de la profesión se vive. Implica una entrega cotidiana, un desgaste, una erosión al servicio de los demás, y se recibe una compensación de los demás que le permite vivir a uno o una. Quien no está dispuesto a ofrecer nada a los demás, a publicarlo, a entregarlo, a trascenderlo de sí mismo, no puede demandar retribución, porque no aporta nada que los demás necesiten. Hay un intercambio, un acto de generosidad y una esperanza de retorno.
Se vive con la pareja, la pareja es para la convivencia. Implica una feliz coincidencia de demandas y ofertas. Encuentras en tu pareja lo que necesitas en lo más íntimo de ti, si ésta está dispuesta a ofrecerlo, y se da una reciprocidad, porque, a su vez, ella consigue en ti lo que demanda. Hay un afán de pertenencia mutua, de cosa común, de solidaridad sin límites, la misma que luego se prolonga hacia los hijos. La pareja se forma a partir de la atracción sexual, pero la trasciende, adquiere otra dimensión mayor, supera con creces dicha atracción, se convierte en amor. Se crea un hogar, y el hogar se llena con nuevos seres, y el amor lo impregna todo.
lunes, 24 de abril de 2017
Mi morada, mi cárcel
domingo, 23 de abril de 2017
Los miedos interiores de cada día
miércoles, 12 de abril de 2017
Pareja versus amig@.
Indiscutiblemente, en el principio fue el sexo.
Pero no, no voy a hablar de religión ni de metafísica. Voy a hablar de la vida y de las relaciones que uno va formando a lo largo de ella.
Como uno suele elegir pareja en una edad temprana, el sexo, en el sentido de fuerza atractiva, suele tomar una parte importante en la elección, pero no solo él.
Aprovecho para decir que considero que una pareja a la que te une, además de la atracción sexual, muchos intereses, emociones y afectos comunes, es muy importante para tu vida íntima. Es el primer círculo de tu vida, la primera capa de cebolla, forma parte del núcleo de tu existencia, está presente en todos los momentos importantes de tu vida, en tus éxitos, alegrías, fracasos y penas. Hay un pegamento muy fuerte que os mantiene unidos. Sentís juntos, disfrutáis juntos, sufrís juntos.
En la segunda capa, pero muy cerca de la primera, están los padres, hermanos, que en su día fueron la primera capa, y que nunca pierden la vocación de seguir siéndolo, y también encuentras, o puedes encontrar, en esa segunda capa amigos íntimos. Pero los unos y los otros no te acompañarán a todo momento, y tu pareja sí estará ahí, o lamentaría no estar ahí si llegara un momento en que la necesitaras, y por circunstancias de la vida no estuviera. Y esa es la diferencia.
Con la pareja creas hogar, construyes el domino privado en el que eres soberano y en el que te encuentras a gusto y no estás en soledad. No estás solo. Tu pareja te evita el sentimiento de soledad.
Los amigos te producirán alegrías con su compañía y presencia, tus padres y herman@s te transmitirán afecto. Tu pareja te aportará seguridad y el sentimiento de tener alguien con quien contar incondicionalmente. Como dijo aquel, "en la alegría y en la pena, en la salud y en la enfermedad...". Ésa es la verdadera pareja. Si te acompaña en las alegrías, pero te deja tirado/a en las dificultades, aún no ha llegado a la primera capa de tu vida. Puede que llegue más adelante, o puede que no llegue nunca. A tu pareja le importas tanto como su propia vida. Así debe ser, si quiere alcanzar el núcleo de tu existencia.
¡Besos y afecto!
El error, ese mal necesario.
Solemos usar la expresión "ensayo, error", para referirnos a cuando adquirimos un nuevo conocimiento o certeza a través de la experimentación. Si funciona, es que hemos acertado, y si falla, hay que probar otra cosa, camino o procedimiento.
El error es, pues, un camino necesario para adquirir conocimiento. "De los errores también se aprende", dice otro. No hay nada más cierto.
Cuando se es padre/madre y se aconseja a un hijo/a, es porque ya se ha pasado por el mismo o parecido sitio o avatar por el que se dispone a pasar su hijo/a, y su mayor deseo es evitarle decepciones o traumas.
Sin embargo, puede llegar a ser abrumador/a un padre o madre que esté siempre guiando a un hijo cual lazarillo a un ciego.
Hay errores y errores, es decir, unos te pueden costar un disgustillo, otros te pueden costar la vida. Quizá los padres/madres deberíamos sopesar cual de ellos va a afrontar nuestro vástago, y, en base a su trascendencia, advertir o no sobre él, para no quitarle al protagonista el deleite del descubrimiento y el inigualable sabor de la aventura.
miércoles, 5 de abril de 2017
La vida, una apuesta continua.
Vivir es apostar.
Tienes ilusiones, deseos, objetivos. ¿Pones empeño, esfuerzo, por conseguir que tus sueños se hagan realidad? ¿O, simplemente, esperas pasivamente que las cosas que quieres conseguir lleguen a tí sin más?
Desde luego, el futuro es incierto y no hay garantías de que, por más fuerte que pujes, por más empeño que pongas, vayas a alcanzar tus metas con total seguridad. No hay cien por cien de éxito garantizado, nunca lo hay. Hay que estar preparado para la decepción, pero no para la rendición. Hay que tener ánimo y voluntad permanente de seguir adelante. Lo que cuenta es tu actitud y no lo que pase, porque lo que suceda no siempre va a depender de tí, pero, desde luego, no tienes ninguna posibilidad de conseguirlo si falta tu empeño para ello.
Las cosas que más apreciarás en tu vida serán las que más esfuerzo te ha costado el alcanzarlas. No lo olvides.
Una buena posición social o económica, una familia armoniosa, una pareja amable, los hijos, todo eso hay que trabajarlo, y a veces exige sacrificios. No todo el mundo puede conseguir esas cosas.
Las que consigas sin apenas esfuerzo, pese a que puedan ser valiosas, puede que no tengas conciencia de que lo son.
Tienes que "apostar" fuerte, con decisión y entrega, y hacerlo sin esperar el éxito seguro, para evitar derrumbarte si no lo consigues, porque la vida también se construye con decepciones, superándolas, y cualquier triunfo sabe mejor si se conoce el sabor de la derrota.
¡Ánimo y fuerza!