Vivir es apostar.
Tienes ilusiones, deseos, objetivos. ¿Pones empeño, esfuerzo, por conseguir que tus sueños se hagan realidad? ¿O, simplemente, esperas pasivamente que las cosas que quieres conseguir lleguen a tí sin más?
Desde luego, el futuro es incierto y no hay garantías de que, por más fuerte que pujes, por más empeño que pongas, vayas a alcanzar tus metas con total seguridad. No hay cien por cien de éxito garantizado, nunca lo hay. Hay que estar preparado para la decepción, pero no para la rendición. Hay que tener ánimo y voluntad permanente de seguir adelante. Lo que cuenta es tu actitud y no lo que pase, porque lo que suceda no siempre va a depender de tí, pero, desde luego, no tienes ninguna posibilidad de conseguirlo si falta tu empeño para ello.
Las cosas que más apreciarás en tu vida serán las que más esfuerzo te ha costado el alcanzarlas. No lo olvides.
Una buena posición social o económica, una familia armoniosa, una pareja amable, los hijos, todo eso hay que trabajarlo, y a veces exige sacrificios. No todo el mundo puede conseguir esas cosas.
Las que consigas sin apenas esfuerzo, pese a que puedan ser valiosas, puede que no tengas conciencia de que lo son.
Tienes que "apostar" fuerte, con decisión y entrega, y hacerlo sin esperar el éxito seguro, para evitar derrumbarte si no lo consigues, porque la vida también se construye con decepciones, superándolas, y cualquier triunfo sabe mejor si se conoce el sabor de la derrota.
¡Ánimo y fuerza!
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miércoles, 5 de abril de 2017
La vida, una apuesta continua.
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