Profesión y pareja, dos palabras que empiezan por pe. Dos conceptos muy importantes para nuestra vida. La elección de una y otra condiciona buena parte de ella, si no toda. Hay quien, por circunstancias de su vida, tiene varias profesiones y, o, varias parejas, a lo largo de ella.
Se vive para la profesión, y de la profesión se vive. Implica una entrega cotidiana, un desgaste, una erosión al servicio de los demás, y se recibe una compensación de los demás que le permite vivir a uno o una. Quien no está dispuesto a ofrecer nada a los demás, a publicarlo, a entregarlo, a trascenderlo de sí mismo, no puede demandar retribución, porque no aporta nada que los demás necesiten. Hay un intercambio, un acto de generosidad y una esperanza de retorno.
Se vive con la pareja, la pareja es para la convivencia. Implica una feliz coincidencia de demandas y ofertas. Encuentras en tu pareja lo que necesitas en lo más íntimo de ti, si ésta está dispuesta a ofrecerlo, y se da una reciprocidad, porque, a su vez, ella consigue en ti lo que demanda. Hay un afán de pertenencia mutua, de cosa común, de solidaridad sin límites, la misma que luego se prolonga hacia los hijos. La pareja se forma a partir de la atracción sexual, pero la trasciende, adquiere otra dimensión mayor, supera con creces dicha atracción, se convierte en amor. Se crea un hogar, y el hogar se llena con nuevos seres, y el amor lo impregna todo.
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