Yo sé (quién no) lo que es estar de farolillo rojo, de ser el centro de las miradas y los cuchicheos de los demás.
Lo positivo de esas situaciones es que así puedes distinguir a la gente en la que puedes confiar, quién es solidario contigo y quién no. Todo en la vida tiene su lado positivo. La cuestión es buscarlo y hallarlo.
Pero también sé el valor de la honestidad, el esfuerzo y la perseverancia, como pilares para superar las dificultades.
Y tengo confianza en mí mismo, porque me sé poseedor de esas cualidades.
En momentos puntuales de mi vida profesional he tocado fondo (quién no), pero no ha sido ni por negligencia, ni por ser deshonesto, ni por corrupción. El negligente puede sentirse culpable, el deshonesto puede tener remordimientos, el corrupto no es independiente. Yo no me he sentido culpable, ni he tenido remordimientos y no he dependido de nadie más que de mí mismo, no ha habido quien me pudiera chantajear.
Si algo he hecho mal, trato de saber por qué y cómo solucionarlo, y me aplico con constancia a actuar sin repetir los errores, poniendo atención en cada paso, en cada actuación nueva, intentando mejorar cada día.
Y también cuento con el apoyo de mi esposa, de mis hijos, de mis amigos, de mis compañeros más fieles, que conocen mis valores y que confían en mí, y saben que no les defraudo, saben que lucho y que me esfuerzo cada día por mejorar.
viernes, 16 de junio de 2017
Farolillo rojo
En la vida real, evaluación continua.
Cuando ya estás en la vida real, trabajando con clientes, pacientes, colegas, las evaluaciones y controles que te hacían de estudiante periódicamente, ahora las pasas diariamente, a cada instante, con cada actuación tuya.
Te examinan cada día, así que tienes que pararte un minuto antes de salir a escena, y preguntarte "¿me lo sé?", "¿qué me van a preguntar hoy?", "¿me volverá a salir el mismo tema que ayer?", "¿respondí bien ayer?", "¿podía haberlo pulido un poco más?", "¡hoy lo voy a hacer mejor!".
¿Para qué, pues, pasar un examen final, si me estoy examinando cada día?
jueves, 18 de mayo de 2017
Los hijos son del mundo
Cuando nacen, creemos que los hijos son nuestros. Luego crecen y van ampliando su radio de acción, el circulo en el que se mueven es cada vez mayor, y, al final, descubrimos, si todo ha ido bien, que no son nuestros, que se pertenecen a sí mismos y al mundo de su generación.
Eso, en el mejor de los casos.
Echamos de menos a los niños que fueron, pero nos sorprenden y enorgullecen con su evolución en el mundo.
sábado, 13 de mayo de 2017
¿Trabajo legal, ético, digno y honesto? ¿Dónde está? ¡Lo quiero!
A la vista de lo que se ve y se lee, un trabajo con el que ganarse la vida de forma legal es un tesoro. Si, además, es ético, ya es maravilloso, pero, si además de legal y ético, uno no sufre en su dignidad al hacerlo, y puede ser honesto en su desempeño, ya es el no va más.
No todo el mundo tiene la suerte de poder contar con un trabajo que reúna esos cuatro requisitos. Y algo hay que llevarse a la boca, y vestir, y dormir y descansar en una casa cómoda, y permitirse y dar a los suyos alguna distracción. Y no es fácil, a veces resulta muy duro, y uno se deja por el camino su dignidad, o parte de ella, y tiene que cerrar los ojos y taparse la nariz, a veces incluso acallar su conciencia mientras la tenga y no esté anestesiada del todo, y todo por ganarse la vida.
Recuerdo la expresión: "Hay trabajos que te dan de comer pero no te dejan dormir, y otros que te dejan dormir pero no te dan de comer."
Afortunadamente, también hay trabajos que uno hace con vocación para ello, y disfruta, se siente realizado como persona y duerme plácidamente, y, además, le aportan ingresos suficientes o incluso generosos, que le permiten vivir con suficiente o sobrada comodidad. ¡Feliz de aquel que se halla en esa situación! Y, desgraciadamente, también hay trabajos que no te aportan el suficiente ingreso para vivir con holgura y, además, no te gustan, te generan tensión, te dan mala conciencia, y, como consecuencia de ello, no te permiten descansar en las horas de sueño.
Lo lógico es aspirar a la mejor de las opciones: trabajar en lo que te gusta y te hace feliz y ganarte bien la vida y disfrutar de trabajo y ocio. Pero, a veces no se puede tener todo en la vida, y uno ha de elegir entre aquello que le gusta hacer pero con lo que no consigue ingresos con los que mantenerse (situación que tiene caducidad), u otro trabajo, que no es el soñado por él, pero para el que está capacitado y con el que pueda vivir. Mientras la realización de dicho trabajo no te genere mala conciencia o tensión, tal vez puedas compensar tu insatisfacción personal dedicando tu tiempo libre a actividades deportivas, artísticas, culturales, si es que dispones de ese tiempo libre.
Es un consuelo, en esos casos, no estar en la última de las situaciones comentadas más arriba, en la que, además de no poder vivir de lo que ganas trabajando, encima, te resulta desagradable, insoportable o cosas peores el hacerlo. Ahí sí que hay que actuar rápido.
domingo, 30 de abril de 2017
Profesión y pareja empiezan por pe.
Se vive para la profesión, y de la profesión se vive. Implica una entrega cotidiana, un desgaste, una erosión al servicio de los demás, y se recibe una compensación de los demás que le permite vivir a uno o una. Quien no está dispuesto a ofrecer nada a los demás, a publicarlo, a entregarlo, a trascenderlo de sí mismo, no puede demandar retribución, porque no aporta nada que los demás necesiten. Hay un intercambio, un acto de generosidad y una esperanza de retorno.
Se vive con la pareja, la pareja es para la convivencia. Implica una feliz coincidencia de demandas y ofertas. Encuentras en tu pareja lo que necesitas en lo más íntimo de ti, si ésta está dispuesta a ofrecerlo, y se da una reciprocidad, porque, a su vez, ella consigue en ti lo que demanda. Hay un afán de pertenencia mutua, de cosa común, de solidaridad sin límites, la misma que luego se prolonga hacia los hijos. La pareja se forma a partir de la atracción sexual, pero la trasciende, adquiere otra dimensión mayor, supera con creces dicha atracción, se convierte en amor. Se crea un hogar, y el hogar se llena con nuevos seres, y el amor lo impregna todo.