Cuando nacen, creemos que los hijos son nuestros. Luego crecen y van ampliando su radio de acción, el circulo en el que se mueven es cada vez mayor, y, al final, descubrimos, si todo ha ido bien, que no son nuestros, que se pertenecen a sí mismos y al mundo de su generación.
Eso, en el mejor de los casos.
Echamos de menos a los niños que fueron, pero nos sorprenden y enorgullecen con su evolución en el mundo.
jueves, 18 de mayo de 2017
Los hijos son del mundo
sábado, 13 de mayo de 2017
¿Trabajo legal, ético, digno y honesto? ¿Dónde está? ¡Lo quiero!
A la vista de lo que se ve y se lee, un trabajo con el que ganarse la vida de forma legal es un tesoro. Si, además, es ético, ya es maravilloso, pero, si además de legal y ético, uno no sufre en su dignidad al hacerlo, y puede ser honesto en su desempeño, ya es el no va más.
No todo el mundo tiene la suerte de poder contar con un trabajo que reúna esos cuatro requisitos. Y algo hay que llevarse a la boca, y vestir, y dormir y descansar en una casa cómoda, y permitirse y dar a los suyos alguna distracción. Y no es fácil, a veces resulta muy duro, y uno se deja por el camino su dignidad, o parte de ella, y tiene que cerrar los ojos y taparse la nariz, a veces incluso acallar su conciencia mientras la tenga y no esté anestesiada del todo, y todo por ganarse la vida.
Recuerdo la expresión: "Hay trabajos que te dan de comer pero no te dejan dormir, y otros que te dejan dormir pero no te dan de comer."
Afortunadamente, también hay trabajos que uno hace con vocación para ello, y disfruta, se siente realizado como persona y duerme plácidamente, y, además, le aportan ingresos suficientes o incluso generosos, que le permiten vivir con suficiente o sobrada comodidad. ¡Feliz de aquel que se halla en esa situación! Y, desgraciadamente, también hay trabajos que no te aportan el suficiente ingreso para vivir con holgura y, además, no te gustan, te generan tensión, te dan mala conciencia, y, como consecuencia de ello, no te permiten descansar en las horas de sueño.
Lo lógico es aspirar a la mejor de las opciones: trabajar en lo que te gusta y te hace feliz y ganarte bien la vida y disfrutar de trabajo y ocio. Pero, a veces no se puede tener todo en la vida, y uno ha de elegir entre aquello que le gusta hacer pero con lo que no consigue ingresos con los que mantenerse (situación que tiene caducidad), u otro trabajo, que no es el soñado por él, pero para el que está capacitado y con el que pueda vivir. Mientras la realización de dicho trabajo no te genere mala conciencia o tensión, tal vez puedas compensar tu insatisfacción personal dedicando tu tiempo libre a actividades deportivas, artísticas, culturales, si es que dispones de ese tiempo libre.
Es un consuelo, en esos casos, no estar en la última de las situaciones comentadas más arriba, en la que, además de no poder vivir de lo que ganas trabajando, encima, te resulta desagradable, insoportable o cosas peores el hacerlo. Ahí sí que hay que actuar rápido.
domingo, 30 de abril de 2017
Profesión y pareja empiezan por pe.
Se vive para la profesión, y de la profesión se vive. Implica una entrega cotidiana, un desgaste, una erosión al servicio de los demás, y se recibe una compensación de los demás que le permite vivir a uno o una. Quien no está dispuesto a ofrecer nada a los demás, a publicarlo, a entregarlo, a trascenderlo de sí mismo, no puede demandar retribución, porque no aporta nada que los demás necesiten. Hay un intercambio, un acto de generosidad y una esperanza de retorno.
Se vive con la pareja, la pareja es para la convivencia. Implica una feliz coincidencia de demandas y ofertas. Encuentras en tu pareja lo que necesitas en lo más íntimo de ti, si ésta está dispuesta a ofrecerlo, y se da una reciprocidad, porque, a su vez, ella consigue en ti lo que demanda. Hay un afán de pertenencia mutua, de cosa común, de solidaridad sin límites, la misma que luego se prolonga hacia los hijos. La pareja se forma a partir de la atracción sexual, pero la trasciende, adquiere otra dimensión mayor, supera con creces dicha atracción, se convierte en amor. Se crea un hogar, y el hogar se llena con nuevos seres, y el amor lo impregna todo.
lunes, 24 de abril de 2017
Mi morada, mi cárcel
domingo, 23 de abril de 2017
Los miedos interiores de cada día
miércoles, 12 de abril de 2017
Pareja versus amig@.
Indiscutiblemente, en el principio fue el sexo.
Pero no, no voy a hablar de religión ni de metafísica. Voy a hablar de la vida y de las relaciones que uno va formando a lo largo de ella.
Como uno suele elegir pareja en una edad temprana, el sexo, en el sentido de fuerza atractiva, suele tomar una parte importante en la elección, pero no solo él.
Aprovecho para decir que considero que una pareja a la que te une, además de la atracción sexual, muchos intereses, emociones y afectos comunes, es muy importante para tu vida íntima. Es el primer círculo de tu vida, la primera capa de cebolla, forma parte del núcleo de tu existencia, está presente en todos los momentos importantes de tu vida, en tus éxitos, alegrías, fracasos y penas. Hay un pegamento muy fuerte que os mantiene unidos. Sentís juntos, disfrutáis juntos, sufrís juntos.
En la segunda capa, pero muy cerca de la primera, están los padres, hermanos, que en su día fueron la primera capa, y que nunca pierden la vocación de seguir siéndolo, y también encuentras, o puedes encontrar, en esa segunda capa amigos íntimos. Pero los unos y los otros no te acompañarán a todo momento, y tu pareja sí estará ahí, o lamentaría no estar ahí si llegara un momento en que la necesitaras, y por circunstancias de la vida no estuviera. Y esa es la diferencia.
Con la pareja creas hogar, construyes el domino privado en el que eres soberano y en el que te encuentras a gusto y no estás en soledad. No estás solo. Tu pareja te evita el sentimiento de soledad.
Los amigos te producirán alegrías con su compañía y presencia, tus padres y herman@s te transmitirán afecto. Tu pareja te aportará seguridad y el sentimiento de tener alguien con quien contar incondicionalmente. Como dijo aquel, "en la alegría y en la pena, en la salud y en la enfermedad...". Ésa es la verdadera pareja. Si te acompaña en las alegrías, pero te deja tirado/a en las dificultades, aún no ha llegado a la primera capa de tu vida. Puede que llegue más adelante, o puede que no llegue nunca. A tu pareja le importas tanto como su propia vida. Así debe ser, si quiere alcanzar el núcleo de tu existencia.
¡Besos y afecto!
El error, ese mal necesario.
Solemos usar la expresión "ensayo, error", para referirnos a cuando adquirimos un nuevo conocimiento o certeza a través de la experimentación. Si funciona, es que hemos acertado, y si falla, hay que probar otra cosa, camino o procedimiento.
El error es, pues, un camino necesario para adquirir conocimiento. "De los errores también se aprende", dice otro. No hay nada más cierto.
Cuando se es padre/madre y se aconseja a un hijo/a, es porque ya se ha pasado por el mismo o parecido sitio o avatar por el que se dispone a pasar su hijo/a, y su mayor deseo es evitarle decepciones o traumas.
Sin embargo, puede llegar a ser abrumador/a un padre o madre que esté siempre guiando a un hijo cual lazarillo a un ciego.
Hay errores y errores, es decir, unos te pueden costar un disgustillo, otros te pueden costar la vida. Quizá los padres/madres deberíamos sopesar cual de ellos va a afrontar nuestro vástago, y, en base a su trascendencia, advertir o no sobre él, para no quitarle al protagonista el deleite del descubrimiento y el inigualable sabor de la aventura.