Solemos usar la expresión "ensayo, error", para referirnos a cuando adquirimos un nuevo conocimiento o certeza a través de la experimentación. Si funciona, es que hemos acertado, y si falla, hay que probar otra cosa, camino o procedimiento.
El error es, pues, un camino necesario para adquirir conocimiento. "De los errores también se aprende", dice otro. No hay nada más cierto.
Cuando se es padre/madre y se aconseja a un hijo/a, es porque ya se ha pasado por el mismo o parecido sitio o avatar por el que se dispone a pasar su hijo/a, y su mayor deseo es evitarle decepciones o traumas.
Sin embargo, puede llegar a ser abrumador/a un padre o madre que esté siempre guiando a un hijo cual lazarillo a un ciego.
Hay errores y errores, es decir, unos te pueden costar un disgustillo, otros te pueden costar la vida. Quizá los padres/madres deberíamos sopesar cual de ellos va a afrontar nuestro vástago, y, en base a su trascendencia, advertir o no sobre él, para no quitarle al protagonista el deleite del descubrimiento y el inigualable sabor de la aventura.
miércoles, 12 de abril de 2017
El error, ese mal necesario.
miércoles, 5 de abril de 2017
La vida, una apuesta continua.
Vivir es apostar.
Tienes ilusiones, deseos, objetivos. ¿Pones empeño, esfuerzo, por conseguir que tus sueños se hagan realidad? ¿O, simplemente, esperas pasivamente que las cosas que quieres conseguir lleguen a tí sin más?
Desde luego, el futuro es incierto y no hay garantías de que, por más fuerte que pujes, por más empeño que pongas, vayas a alcanzar tus metas con total seguridad. No hay cien por cien de éxito garantizado, nunca lo hay. Hay que estar preparado para la decepción, pero no para la rendición. Hay que tener ánimo y voluntad permanente de seguir adelante. Lo que cuenta es tu actitud y no lo que pase, porque lo que suceda no siempre va a depender de tí, pero, desde luego, no tienes ninguna posibilidad de conseguirlo si falta tu empeño para ello.
Las cosas que más apreciarás en tu vida serán las que más esfuerzo te ha costado el alcanzarlas. No lo olvides.
Una buena posición social o económica, una familia armoniosa, una pareja amable, los hijos, todo eso hay que trabajarlo, y a veces exige sacrificios. No todo el mundo puede conseguir esas cosas.
Las que consigas sin apenas esfuerzo, pese a que puedan ser valiosas, puede que no tengas conciencia de que lo son.
Tienes que "apostar" fuerte, con decisión y entrega, y hacerlo sin esperar el éxito seguro, para evitar derrumbarte si no lo consigues, porque la vida también se construye con decepciones, superándolas, y cualquier triunfo sabe mejor si se conoce el sabor de la derrota.
¡Ánimo y fuerza!
miércoles, 21 de diciembre de 2016
viernes, 16 de diciembre de 2016
Una tragedia infinita
Ayer, sin embargo, viendo en el televisor imágenes de Alepo y las caravanas infinitas de autobuses llevando a cabo la evacuación de miles y miles de personas. De vez en cuando se podían ver caras estupefactas de niños de corta edad, expresiones de sufrimiento en las de los adultos. Y, como telón de fondo, destrucción sin límites en una ciudad antes centro financiero de Siria, poblada por ciento de miles de personas que, como nosotros ahora, podían ver correr el agua en los grifos de su casa, calentar su comida en la cocina, leer bajo la luz de sus lámparas, salir a comprar la prensa, el pan, unos pasteles para celebrar la vida, las verduras, frutas, carne, pescado, ¡vamos!, ¡lo normal!
Esa normalidad que para ellos, estupefactos, ya no existe desde hace meses, años, que han pasado calamidades, miseria, que han visto morir a familiares por heridas de guerra o por enfermedades favorecidas por la escasez de alimentos, que han visto morir a vecinos o amigos, ante un paisaje de desolación permanente donde la crueldad se impone, y donde se pone a prueba la capacidad de bondad, de empatía, de coraje en un territorio de condiciones infrahumanas.
El gran vencedor, Bachar Al Asad, una vez derrotado sus enemigos, se erige de nuevo en gran dictador, reforzado por la victoria aplastante infligida a sus opositores. ¿Qué hace una persona cuando tiene a su rival o enemigo arrodillado delante de él y sólo le falta rematarlo? ¿Qué sentimiento invadirá el espíritu del derrotado que sabe que está en manos de su verdugo? ¿Pedirá clemencia? ¿Qué exigirá el vencedor a los vencidos? ¿Su esclavitud perpetua, como en las guerras antiguas? Al fin y al cabo, les ha perdonado la vida. La esclavitud no ha sido erradicada, no mientras no desaparezcan las guerras y las derrotas. Una humillación indescriptible la de los vencidos.
¿Adónde van los huidos o evacuados? ¿Con qué se van a encontrar? ¿Cuándo volverán a su "normalidad" anterior a la guerra?
Nosotros, los europeos tuvimos nuestras guerras del siglo veinte, sí, no hace tanto, nuestra guerra civil, más sangrienta que la de Siria, terminó hace ahora ochenta años, Hace menos, setenta y un años, terminó la Segunda Guerra Mundial, que empezó, sí, en nuestra civilizada Europa y se extendió a todo el mundo, ya que unos cuantos líderes mundiales intentaron imitar a nuestro celebérrimo Hitler, de mente preclara, que iba a poner orden en este mundo de mestizos y de bastardos. La pureza de raza era un rasgo esencial de su doctrina. La crueldad por ambos bandos fue indescriptible, la destrucción, la miseria, infinitas. Y, lo peor de todo, es que el hombre, las personas, el género humano no aprende de sus errores anteriores. La Historia, su conocimiento y su divulgación, son necesarios para quitarnos el velo y ver en toda su crudeza las consecuencias de las guerras, y llegar a la conclusión de que las personas estamos "condenadas" a convivir en paz y entendernos, y de que tenemos que crear un marco adecuado de normas para permitir la convivencia en paz, es decir, lo que llamamos enfáticamente el Imperio de la Ley.
domingo, 11 de diciembre de 2016
Mi cuota de felicidad
No sé si la felicidad absoluta existe.
Así que, creo que lo mejor es conformarme con la cuota que en cada momento me corresponde. Si busco en cada momento en mi interior, seguro que tengo una cuota, por pequeña que sea, de felicidad. La guardo como un tesoro. La comparto de manera indivisible con quien quiera aceptarla tal cual es en su integridad, sin trocearla.
sábado, 24 de septiembre de 2016
El amor existe
miércoles, 21 de septiembre de 2016
Nuestros límites
Tenemos más capacidades de las que controlamos y conocemos...