domingo, 17 de noviembre de 2019

Nacionalismo: caos y sufrimiento.

Aprender de los errores pasados es quizá la principal utilidad de la historia.
Y viendo que en nuestro país se vuelven a cometer errores ya cometidos en el pasado y que trajeron mucho sufrimiento como consecuencia, nos lleva a pensar que tal vez las personas leen poca historia, o aprenden poco de ella.
La estupidez humana es un gran problema, que nos lleva a caer repetidamente en los mismos errores.
El nacionalismo catalán es uno de esos problemas. No evolucionan, siguen anclados en historias atávicas erróneas. No se dan cuenta de que el futuro feliz de la humanidad no está en hablar sólo con los que hablan tu mismo idioma, sino abrirte a los que no lo hablan. No está en replegarte en tí mismo, sino en universalizarte.
Se quejan de falta de democracia, pero es precisamente un exceso de libertad lo que les ha llevado a exigir tener más, sin ponderar que la integración en entidades estatales superiores implica una cesión de soberanía. Les molesta esa cesión, cuando actualmente es mínima en lo que respecta a su relación con el Estado español, y, a través de él, con la Unión Europea.
Alguien tendría que pararles los pies y poner de manifiesto esa gran mentira de opresión que exhiben sin ninguna vergüenza.
Hay que poner fin a la escalada de violencia y de falta de respeto a las normas que precisamente han sido y son garantes de su libertad y de sus instituciones autónomas.
Las consecuencias de tales actos de desprecio a las normas nos pueden llevar a una nueva guerra civil si no se les pone freno, como la que tuvo lugar en los Balcanes entre los movimientos nacionalistas de la antigua Yugoslavia, como se puede leer en el siguiente artículo de Slavenka Drakulic:
Segundo aviso de la cronista de los Balcanes: "España podría estar ya al borde del caos" 



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