domingo, 30 de abril de 2017
Profesión y pareja empiezan por pe.
Se vive para la profesión, y de la profesión se vive. Implica una entrega cotidiana, un desgaste, una erosión al servicio de los demás, y se recibe una compensación de los demás que le permite vivir a uno o una. Quien no está dispuesto a ofrecer nada a los demás, a publicarlo, a entregarlo, a trascenderlo de sí mismo, no puede demandar retribución, porque no aporta nada que los demás necesiten. Hay un intercambio, un acto de generosidad y una esperanza de retorno.
Se vive con la pareja, la pareja es para la convivencia. Implica una feliz coincidencia de demandas y ofertas. Encuentras en tu pareja lo que necesitas en lo más íntimo de ti, si ésta está dispuesta a ofrecerlo, y se da una reciprocidad, porque, a su vez, ella consigue en ti lo que demanda. Hay un afán de pertenencia mutua, de cosa común, de solidaridad sin límites, la misma que luego se prolonga hacia los hijos. La pareja se forma a partir de la atracción sexual, pero la trasciende, adquiere otra dimensión mayor, supera con creces dicha atracción, se convierte en amor. Se crea un hogar, y el hogar se llena con nuevos seres, y el amor lo impregna todo.
lunes, 24 de abril de 2017
Mi morada, mi cárcel
domingo, 23 de abril de 2017
Los miedos interiores de cada día
miércoles, 12 de abril de 2017
Pareja versus amig@.
Indiscutiblemente, en el principio fue el sexo.
Pero no, no voy a hablar de religión ni de metafísica. Voy a hablar de la vida y de las relaciones que uno va formando a lo largo de ella.
Como uno suele elegir pareja en una edad temprana, el sexo, en el sentido de fuerza atractiva, suele tomar una parte importante en la elección, pero no solo él.
Aprovecho para decir que considero que una pareja a la que te une, además de la atracción sexual, muchos intereses, emociones y afectos comunes, es muy importante para tu vida íntima. Es el primer círculo de tu vida, la primera capa de cebolla, forma parte del núcleo de tu existencia, está presente en todos los momentos importantes de tu vida, en tus éxitos, alegrías, fracasos y penas. Hay un pegamento muy fuerte que os mantiene unidos. Sentís juntos, disfrutáis juntos, sufrís juntos.
En la segunda capa, pero muy cerca de la primera, están los padres, hermanos, que en su día fueron la primera capa, y que nunca pierden la vocación de seguir siéndolo, y también encuentras, o puedes encontrar, en esa segunda capa amigos íntimos. Pero los unos y los otros no te acompañarán a todo momento, y tu pareja sí estará ahí, o lamentaría no estar ahí si llegara un momento en que la necesitaras, y por circunstancias de la vida no estuviera. Y esa es la diferencia.
Con la pareja creas hogar, construyes el domino privado en el que eres soberano y en el que te encuentras a gusto y no estás en soledad. No estás solo. Tu pareja te evita el sentimiento de soledad.
Los amigos te producirán alegrías con su compañía y presencia, tus padres y herman@s te transmitirán afecto. Tu pareja te aportará seguridad y el sentimiento de tener alguien con quien contar incondicionalmente. Como dijo aquel, "en la alegría y en la pena, en la salud y en la enfermedad...". Ésa es la verdadera pareja. Si te acompaña en las alegrías, pero te deja tirado/a en las dificultades, aún no ha llegado a la primera capa de tu vida. Puede que llegue más adelante, o puede que no llegue nunca. A tu pareja le importas tanto como su propia vida. Así debe ser, si quiere alcanzar el núcleo de tu existencia.
¡Besos y afecto!
El error, ese mal necesario.
Solemos usar la expresión "ensayo, error", para referirnos a cuando adquirimos un nuevo conocimiento o certeza a través de la experimentación. Si funciona, es que hemos acertado, y si falla, hay que probar otra cosa, camino o procedimiento.
El error es, pues, un camino necesario para adquirir conocimiento. "De los errores también se aprende", dice otro. No hay nada más cierto.
Cuando se es padre/madre y se aconseja a un hijo/a, es porque ya se ha pasado por el mismo o parecido sitio o avatar por el que se dispone a pasar su hijo/a, y su mayor deseo es evitarle decepciones o traumas.
Sin embargo, puede llegar a ser abrumador/a un padre o madre que esté siempre guiando a un hijo cual lazarillo a un ciego.
Hay errores y errores, es decir, unos te pueden costar un disgustillo, otros te pueden costar la vida. Quizá los padres/madres deberíamos sopesar cual de ellos va a afrontar nuestro vástago, y, en base a su trascendencia, advertir o no sobre él, para no quitarle al protagonista el deleite del descubrimiento y el inigualable sabor de la aventura.
miércoles, 5 de abril de 2017
La vida, una apuesta continua.
Vivir es apostar.
Tienes ilusiones, deseos, objetivos. ¿Pones empeño, esfuerzo, por conseguir que tus sueños se hagan realidad? ¿O, simplemente, esperas pasivamente que las cosas que quieres conseguir lleguen a tí sin más?
Desde luego, el futuro es incierto y no hay garantías de que, por más fuerte que pujes, por más empeño que pongas, vayas a alcanzar tus metas con total seguridad. No hay cien por cien de éxito garantizado, nunca lo hay. Hay que estar preparado para la decepción, pero no para la rendición. Hay que tener ánimo y voluntad permanente de seguir adelante. Lo que cuenta es tu actitud y no lo que pase, porque lo que suceda no siempre va a depender de tí, pero, desde luego, no tienes ninguna posibilidad de conseguirlo si falta tu empeño para ello.
Las cosas que más apreciarás en tu vida serán las que más esfuerzo te ha costado el alcanzarlas. No lo olvides.
Una buena posición social o económica, una familia armoniosa, una pareja amable, los hijos, todo eso hay que trabajarlo, y a veces exige sacrificios. No todo el mundo puede conseguir esas cosas.
Las que consigas sin apenas esfuerzo, pese a que puedan ser valiosas, puede que no tengas conciencia de que lo son.
Tienes que "apostar" fuerte, con decisión y entrega, y hacerlo sin esperar el éxito seguro, para evitar derrumbarte si no lo consigues, porque la vida también se construye con decepciones, superándolas, y cualquier triunfo sabe mejor si se conoce el sabor de la derrota.
¡Ánimo y fuerza!