miércoles, 4 de abril de 2018

A vueltas con los secesionistas

Francisco Rico publica en el periódico "El País" un lúcido texto en el que destapa las contradicciones e incoherencias de las ideas independentistas, personificadas en parte en Marta Rovira, recién huida de la Justicia española.
Como personas instruidas que son, parece mentira que ella y sus correligionarios "no hayan previsto que quebrantamientos de la ley tan manifiestos como la proclamación de independencia de una región española debían provocar la respuesta automática de la ley. Los separatistas no paran de hablar de intolerable represión brutal: más exacto parecería ineludible reacción legal. Porque el Código Penal carece del mínimo sentido del humor y se ha tomado en serio una broma pesada que no merecería más de un mes de arresto menor." En efecto, entre ellos se cuentan muchos abogados, que se supone conocen el ordenamiento jurídico español y el propio de los catalanes (su Estatut).
Viene a decir Francisco Rico que la independencia "de facto" ya la viene gozando Cataluña desde hace muchos años: "No es que crean que Cataluña es independiente: es que de hecho su Cataluña es independiente. Entre la independencia formal que persiguen y la independencia efectiva que gozan, las distancias son minúsculas, simples flecos que a menudo se dejarían resolver con una humilde orden ministerial. Pero ensimismados en su particular universo, cociéndose en la salsa de su propio discurso, los secesionistas olvidaron que existía un poderoso “Estado español” y dieron en la ceguera de hacer las cuentas sin la huéspeda."

martes, 14 de noviembre de 2017

Exclusión frente a integración

Cuando se tensa la cuerda al límite, cuando se fuerza la legalidad, suelen sobrevenir desgracias. En democracia, donde no se maltrata a nadie, donde imperan los derechos humanos, el respeto a las minorías y a la libertad del otro, existe un clima de integración que facilita la convivencia. Cierto que hacen falta, en algunas circunstancias, elevadas dosis de paciencia cuando uno no consigue "salirse con la suya", cuando uno considera sus tesis válidas y mejores que las de otros, pero ahí es cuando se impone la norma, la Ley, que es válida para todos y que está ahí como norma de juego, para que todos sepan a qué atenerse. En democracia las leyes se pueden cambiar, de hecho se cambian, pero siempre también de acuerdo con unas normas establecidas, y es el sistema legislativo, cuyos componentes son elegidos democráticamente, los encargados de modificarlas, para lo cual necesitan tener suficientes consensos.

El peligro viene del enconamiento en sacar adelante las propuestas, que un individuo o colectividad considera necesarias, y el empeño por hacerlo saltándose, si no hay otro camino, las normas que rigen la convivencia pacífica de todos.

El enemigo de la democracia es el extremismo, el enemigo de la pluralidad es el radicalismo. En democracia todos pueden opinar sobre las normas que rigen nuestra convivencia, pero sin dejar de cumplirlas mientras no se cambien. Todos pueden intervenir en el proceso de derogarlas o modificarlas, pero por los cauces democráticos, mediante las elecciones de los miembros del poder legislativo o mediante propuestas de Ley de la acción popular, y, mientras se espera que cambien, toca armarse de paciencia, porque la Ley no sólo afecta a uno o unos, sino a todos los ciudadanos, y, en democracia, todos los ciudadanos son iguales ante la Ley.

Todo lo que ha sacudido la tranquilidad de los catalanes y de los españoles en los últimos meses es la consecuencia de la adopción, por parte de un grupo de catalanes, de las posturas antes mencionadas. Parece que hay un atisbo de esperanza en reconducir esta situación (ver artículo "El proceso después del ‘procés’ "). A ver si aún queda sensatez y claridad de ideas en este país.

La intolerancia frente a aquel que no comparte nuestras ideas, en el marco de una determinada concepción de sociedad, suele producir fugas de talento, como, de hecho, pasó durante la dictadura. Pero eso ocurre también en democracia, cuando posturas radicales producen exclusión, como es el caso de "un profesor catalán", título de un artículo aparecido en "El País" el 20 de enero de 2018, en el que el autor, Andreu Jaume, ensalza la figura de su profesor Jordi Llovet, parcialmente marginado en su entorno profesional por no abrazar la causa nacionalista, pese a su tremenda valía y a la popularidad de la que gozaba entre sus alumnos y colegas. Que yo sepa, ni en Cataluña, ni en el resto de la España democrática, no se margina a nadie que hable en catalán, en vasco, gallego o valenciano. A mí nadie me arrincona si hablo en valenciano. Otra cosa es que alguien no me entienda, y que yo pase a hablar en castellano si tengo interés en que me entiendan quienes no lo conocen.

Cuando se producen estos desafíos, como el del "procés", suelen aparecer reacciones indeseadas, también de tono radical, en respuesta a las primeras. Es algo inevitable, que la Historia no se ha cansado de demostrar. Es interesante la charla de Albert Boadella, en este caso una intervención seria y muy fundada, no en clave de humor que es lo suyo y que es a lo que nos tiene acostumbrados, porque ése es su oficio, el de hacer reír a través de la sátira y de la parodia. Los empecinamientos suelen provocar respuestas airadas, los nacionalismos han sido causa de muerte, sufrimiento, odio, rencor, segregación, y de muchos males más del mismo tenor. Ahí tenemos la "broma" de Tabarnia, perfectamente ilustrada en diversos medios de la prensa nacional en estas semanas, pero que podría llegar a ser un asunto serio, incluso, más allá, dramático.

Algunos de los protagonistas de esta lamentable historia no se sonrojan (al parecer), ni se inmutan, ante reflexiones de mucho calado a las que invitan, como ejemplo, las duras preguntas que le hizo recientemente, al ínclito Puigdemont, la profesora Marlene Wind de la Universidad de Copenhague, en una conferencia a la que aquel fue invitado allí .



viernes, 10 de noviembre de 2017

Algo huele mal cuando pasan estas cosas...

¿Quiénes son los fascistas en la UAB? La vida del estudiante de Sociedad Civil https://www.elconfidencial.com/espana/cataluna/2017-11-10/independencia-cataluna-quien-son-fascistas-uab-universidad-autonoma-barcelona_1475347/

viernes, 3 de noviembre de 2017

lunes, 30 de octubre de 2017

El estudio de la historia no es baladí

El pasado justifica el presente, y no hay presente sin pasado. Para llegar al punto B hay que haber pasado antes por el A, y si no hubiéramos tomado tal o cual dirección al salir del A, posiblemente no estaríamos en el B. Dicho esto, es inevitable concluir que es necesario, imprescindible diría yo, conocer las circunstancias del pasado que nos han llevado a este nuestro presente, y la reflexión sobre ello nos puede ayudar a salir de muchos embrollos.
Estamos en tiempo de reflexiones y de opiniones, reflexiones y opiniones necesarias por el crítico momento por el que está pasando la sociedad española.
Hoy me ha parecido muy interesante el repaso histórico que hace Luisgé Martín en un artículo suyo de opinión en el periódico El País.

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Casualidades o coincidencias?

El 12 de octubre de 2017 se estrella un caza "Eurofighter" de regreso a su base, en Los Llanos (Albacete), después de haber participado en el desfile militar conmemorativo del Día de la Hispanidad en Madrid, en presencia de los Reyes y de autoridades del Estado. Muere el piloto.
El 17 de Octubre, cinco días más tarde, se estrella en Torrejón de Ardoz un avión F-18, con fallecimiento también de su piloto.
Entretanto, numerosos incendios en Galicia, al parecer provocados por pirómanos.
Y todo, con telón de fondo de la crisis política, social y económica en Cataluña.
¿No son muchas casualidades? ¿O se dicen coincidencias?

sábado, 21 de octubre de 2017

La mentira repetida ...

... mil veces, acaba por ser tomada como verdad.
Si tú le cuentas, implorante, a un transeúnte con el que te cruzas por la calle, que te acaban de robar, y eres actor tan consumado y convincente como la sollozante actriz del vídeo publicado por Òmnium titulado "Save Catalonia" lo hace en un inglés casi perfecto, es probable que llegues a convencer a ese transeúnte europeo, que no ha visto el delito denunciado y no tiene la menor idea de la cuestión, de que el cuento que le estás contando es cierto. El pobre interlocutor, sorprendido enmedio de su rutina diaria por esa narración tan convincente, puede sentirse sobrecogido.
Hay que reconocer que los secesionistas han hecho durante años una silenciosa labor de propaganda y de manipulación de la sociedad catalana con una estrategia paciente pero muy estudiada, para, llegado el momento oportuno, lanzar a las masas contra el Estado español, y así poder presentar al mundo entero escenas de violencia policial, que conmueva fuertemente a la gente pacífica y de bien, a las almas sensibles. Ellos son los culpables de lanzar a sus ciudadanos, con mentiras y con un falseamiento de la historia, a los pies de los caballos.
Hoy en día, con la infinita velocidad con la que pueden circular mensajes como éste y con su terrorífica capacidad de llegar a masas enormes de población y convertirse en "virales", una farsa, una vil mentira, puede ser tomada como verdad y puede desestabilizar a todo un continente, movilizando a personas inocentes o ingenuas a tomar partido por causas falsas.
Tenemos aquí un claro ejemplo de manipulación con fines de desestabilización. Hay una revolución en ciernes, cuyos hilos manipuladores en última instancia no sabría señalar con seguridad, pero mis sospechas y temores ya no se detienen dentro de nuestras fronteras, porque, ¿acaso no hubo manipulación informativa por las redes sociales en las últimas elecciones norteamericanas? Las filtraciones de falsas noticias o de correos privados, o directamente de informaciones deformadas o directamente tergiversadas son el pan nuestro de cada día, y además todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre todo, tenga un dominio de la materia o no, lo mismo da, lo importante es poder ejercer el sacrosanto derecho a la libertad de opinión.
Guardiola, gran futbolista y exitoso entrenador de fútbol, demuestra una ignorancia supina acerca de la historia española del último siglo, así como de las normas supremas que han regido la democracia y la convivencia pacífica de los españoles y han creado el modelo de  sociedad libre en el que él y su familia y amigos han crecido. Si es ignorante de todo ello, que no opine y se limite a hablar sólo de fútbol. Uno no debería opinar de todo, so riesgo de hacer el ridículo más espantoso. O es que tiene una fe tan ciega que es como una religión, y, ya se sabe, que el conocimiento y la lógica poco pueden hacer en ese terreno.
En lógica, de premisas falsas no se puede llegar a conclusiones verdaderas. La Constitución española, votada en referéndum mayoritariamente por el pueblo catalán, garantiza la integridad territorial del Estado español, y, a la vez, concede un margen amplísimo de autonomía a Cataluña, y las instituciones catalanas han violado dicha Ley Suprema, a cuyo amparo fueron creadas y a la que deben su existencia. Todo lo que se sigue de esa violación de la Norma Suprema es ilegal, pero han hecho creer a algunos catalanes que pueden decidir con su voto cualquier cosa, se han apartado de la legalidad y han arrastrado a millones de catalanes fuera de ella. ¿Acaso creen que Europa les considerará interlocutores fiables? Yo no lo creo.
Fuera de nuestras fronteras, Putin tiene sed de venganza por el hundimiento de la URSS, el desmembramiento de Yugoslavia y la desaparición del Telón de Acero, y no descansará hasta ver romperse en pedazos los Estados Unidos de Norte América y la Unión Europea. Todo lo que sirva para desestabilizar Europa lo aplaude con entusiasmo o lo promueve y financia directamente.