lunes, 30 de octubre de 2017

El estudio de la historia no es baladí

El pasado justifica el presente, y no hay presente sin pasado. Para llegar al punto B hay que haber pasado antes por el A, y si no hubiéramos tomado tal o cual dirección al salir del A, posiblemente no estaríamos en el B. Dicho esto, es inevitable concluir que es necesario, imprescindible diría yo, conocer las circunstancias del pasado que nos han llevado a este nuestro presente, y la reflexión sobre ello nos puede ayudar a salir de muchos embrollos.
Estamos en tiempo de reflexiones y de opiniones, reflexiones y opiniones necesarias por el crítico momento por el que está pasando la sociedad española.
Hoy me ha parecido muy interesante el repaso histórico que hace Luisgé Martín en un artículo suyo de opinión en el periódico El País.

lunes, 23 de octubre de 2017

¿Casualidades o coincidencias?

El 12 de octubre de 2017 se estrella un caza "Eurofighter" de regreso a su base, en Los Llanos (Albacete), después de haber participado en el desfile militar conmemorativo del Día de la Hispanidad en Madrid, en presencia de los Reyes y de autoridades del Estado. Muere el piloto.
El 17 de Octubre, cinco días más tarde, se estrella en Torrejón de Ardoz un avión F-18, con fallecimiento también de su piloto.
Entretanto, numerosos incendios en Galicia, al parecer provocados por pirómanos.
Y todo, con telón de fondo de la crisis política, social y económica en Cataluña.
¿No son muchas casualidades? ¿O se dicen coincidencias?

sábado, 21 de octubre de 2017

La mentira repetida ...

... mil veces, acaba por ser tomada como verdad.
Si tú le cuentas, implorante, a un transeúnte con el que te cruzas por la calle, que te acaban de robar, y eres actor tan consumado y convincente como la sollozante actriz del vídeo publicado por Òmnium titulado "Save Catalonia" lo hace en un inglés casi perfecto, es probable que llegues a convencer a ese transeúnte europeo, que no ha visto el delito denunciado y no tiene la menor idea de la cuestión, de que el cuento que le estás contando es cierto. El pobre interlocutor, sorprendido enmedio de su rutina diaria por esa narración tan convincente, puede sentirse sobrecogido.
Hay que reconocer que los secesionistas han hecho durante años una silenciosa labor de propaganda y de manipulación de la sociedad catalana con una estrategia paciente pero muy estudiada, para, llegado el momento oportuno, lanzar a las masas contra el Estado español, y así poder presentar al mundo entero escenas de violencia policial, que conmueva fuertemente a la gente pacífica y de bien, a las almas sensibles. Ellos son los culpables de lanzar a sus ciudadanos, con mentiras y con un falseamiento de la historia, a los pies de los caballos.
Hoy en día, con la infinita velocidad con la que pueden circular mensajes como éste y con su terrorífica capacidad de llegar a masas enormes de población y convertirse en "virales", una farsa, una vil mentira, puede ser tomada como verdad y puede desestabilizar a todo un continente, movilizando a personas inocentes o ingenuas a tomar partido por causas falsas.
Tenemos aquí un claro ejemplo de manipulación con fines de desestabilización. Hay una revolución en ciernes, cuyos hilos manipuladores en última instancia no sabría señalar con seguridad, pero mis sospechas y temores ya no se detienen dentro de nuestras fronteras, porque, ¿acaso no hubo manipulación informativa por las redes sociales en las últimas elecciones norteamericanas? Las filtraciones de falsas noticias o de correos privados, o directamente de informaciones deformadas o directamente tergiversadas son el pan nuestro de cada día, y además todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre todo, tenga un dominio de la materia o no, lo mismo da, lo importante es poder ejercer el sacrosanto derecho a la libertad de opinión.
Guardiola, gran futbolista y exitoso entrenador de fútbol, demuestra una ignorancia supina acerca de la historia española del último siglo, así como de las normas supremas que han regido la democracia y la convivencia pacífica de los españoles y han creado el modelo de  sociedad libre en el que él y su familia y amigos han crecido. Si es ignorante de todo ello, que no opine y se limite a hablar sólo de fútbol. Uno no debería opinar de todo, so riesgo de hacer el ridículo más espantoso. O es que tiene una fe tan ciega que es como una religión, y, ya se sabe, que el conocimiento y la lógica poco pueden hacer en ese terreno.
En lógica, de premisas falsas no se puede llegar a conclusiones verdaderas. La Constitución española, votada en referéndum mayoritariamente por el pueblo catalán, garantiza la integridad territorial del Estado español, y, a la vez, concede un margen amplísimo de autonomía a Cataluña, y las instituciones catalanas han violado dicha Ley Suprema, a cuyo amparo fueron creadas y a la que deben su existencia. Todo lo que se sigue de esa violación de la Norma Suprema es ilegal, pero han hecho creer a algunos catalanes que pueden decidir con su voto cualquier cosa, se han apartado de la legalidad y han arrastrado a millones de catalanes fuera de ella. ¿Acaso creen que Europa les considerará interlocutores fiables? Yo no lo creo.
Fuera de nuestras fronteras, Putin tiene sed de venganza por el hundimiento de la URSS, el desmembramiento de Yugoslavia y la desaparición del Telón de Acero, y no descansará hasta ver romperse en pedazos los Estados Unidos de Norte América y la Unión Europea. Todo lo que sirva para desestabilizar Europa lo aplaude con entusiasmo o lo promueve y financia directamente.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Yo quiero ser este catalán, esta persona.

Gracias por estas palabras sensatas, Roger Senserrich.
No sé quién eres, pero por tus palabras, creo que podríamos ser amigos, o, por lo menos, personas que se respetan y se aprecian. Gracias.
https://politica.elpais.com/politica/2017/09/30/actualidad/1506723314_307997.html

jueves, 28 de septiembre de 2017

Nadar y guardar la ropa.

En realidad, a esas pocas palabras se reduce la vida. Aunque tengamos que cambiar las palabras según los diferentes ámbitos en que se aplica la máxima.
Siempre hay que buscar un equilibrio en todas nuestras actividades y en todos los aspectos de nuestra vida, pues son muchas las facetas que tenemos que atender.
Si nos concentramos demasiado en alguna de ellas, acabamos perdiendo de vista "la ropa", es decir, otras cuestiones, que, a falta de nuestro interés por ellas, languidecen y acaban muriendo, por lo menos para nosotros.
El justo medio, como defendía Aristóteles.

viernes, 11 de agosto de 2017

Las fuerzas de la Naturaleza y la estupidez humana.

En ocasiones es más fácil protegerse de la capacidad destructora de la Naturaleza que de la que procede de la estupidez y la brutalidad de algunos congéneres nuestros.
🙂

jueves, 6 de julio de 2017

Vocación odiosa? No, profesión.

Hasta las vocaciones, entendidas como dedicación o actividad elegida libremente  por uno mismo  y para las cuales nos sentimos natural o particularmente dotados, y atraídos porque su ejercicio nos resulta especialmente satisfactorio en comparación con otras actividades, hasta las vocaciones, repito, pueden resultarnos odiosas en algún momento si se le añaden exigencias o imposiciones externas, y eso ocurre con frecuencia cuando su ejercicio se hace en el marco de la profesión y aparecen relaciones con terceros en forma de jefes, colegas o clientes.
Entonces ya no podemos desarrollar dicha vocación sólo ateniéndonos a nuestros criterios, sino que debemos adaptarnos a requerimientos de otras personas. En muchas ocasiones, la manera en que tenemos que ejercitar dicha actividad ya no nos da la satisfacción esperada.
Sin embargo, en el fondo nos damos cuenta de que, despojando la actividad de todos esos condicionantes, hemos nacido para hacer eso, nos gusta y, si queremos ganarnos la vida haciendo eso, es inevitable tropezar con esas molestias. Porque, se mire como se mire, el ganarnos la vida siempre implica relación con otras personas. Directa o indirectamente siempre se nos paga el servicio que prestamos a otro u otros.
Y el precio que se nos paga por dicho servicio prestado tiene, dentro de un rango bastante flexible (hay otros muchos factores que analizar), relación con el aprecio o interés que suscita en los demás el servicio que ofrecemos.
Es decir, la demanda que hay en la sociedad del servicio que está implícito en el ejercicio de nuestra vocación (a veces, según nuestro grado de adhesión íntima a nuestra actividad profesional, no habrá más remedio que llamarla simplemente profesión), determina el precio que le gente está dispuesta a pagar por lo que hacemos, sin olvidar el encaje entre dicha demanda y la oferta, es decir, entre la demanda del servicio y el número de personas que lo prestan, más o menos, como nosotros.
No sólo el precio, sino también las condiciones y requerimientos que condicionan la prestación del mismo, están en función de esa variable oferta/demanda.
En una palabra, si somos únicos en lo que hacemos o la gente lo percibe como tal, entonces estaremos en una posición de fortaleza, seremos muy apreciados, cobraremos lo que pidamos y nos mimarán y tratarán como reyes. Si somos del montón, si somos uno más, si no destacamos en absoluto en la materia que tocamos, entonces nuestra posición será débil, no podremos exigir ni en sueldo ni en condiciones del ejercicio de nuestra vocación-profesión. ¿Puede ser que ejerzamos una profesión bien pagada y considerada y tengamos una vocación con la que nos moriríamos de hambre? Puede ser. No sólo eso, en muchos casos así es, porque es muy frecuente que nos guste ser algo que a muchísima gente también le gusta, pero nadie nos pide o necesita nuestros servicios en ello.
Por ejemplo, a mí me hubiera gustado dedicarme a la música desde muy joven (y a muchas otras cosas), pero tenía que ganarme la vida, porque nadie me iba a mantener para siempre, y dudo que hubiese grabado algún disco, y que un número suficientemente grande de personas lo hubiese comprado.