martes, 6 de agosto de 2019

¿Uniformidad político-social en el mundo? No, no hay tal cosa.

Este mundo no es homogéneo, todos lo sabemos.
Ni lo es climáticamente, ni paisajísticamente, ni, desde luego, culturalmente.
Este mundo está compuesto de muchos mundos, es diverso, y querer romper esa diversidad es tarea ardua, si no imposible.
Es más, en muchos aspectos, además de que probablemente sea imposible, es que ni siquiera es conveniente. Ejemplos de ello pueden ser el clima, la morfología del territorio, el paisaje, la fauna, el idioma, etc.
La globalización económica y humana han hecho que las diferencias económicas, culturales y sociales entre los diferentes rincones del mundo sean más visibles, y que se produzcan deseos de cambio en esos aspectos, sobre todo en aquellas sociedades en que algunos individuos se sientan agraviados respecto a las aparentes ventajas de las que gozan personas de otras culturas o sociedades. De ahí nacen deseos de fuga o las migraciones (todo ello sin considerar los casos extremos de guerras o hambrunas que sufren poblaciones de algunas regiones del mundo, casos de pura supervivencia).
Los casos de las princesas Haya o Latifa de Dubái narrados en este artículo del periódico El País, no son más que casos particulares de este fenómeno, no más dignos de pena o lástima que los casos de los que huyen de la guerra o de la enfermedad y la muerte.
Y no hay por qué sorprenderse de ellos, porque, ¿es que acaso no sabemos cuál es la situación social y/o legal de la mujer en general en las sociedades de tradición islámica?

https://elpais.com/internacional/2019/08/03/actualidad/1564850132_387527.html

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