jueves, 4 de octubre de 2018
¿Qué esperaban?
jueves, 23 de agosto de 2018
Perversión de la democracia
El nazismo fue aupado al poder en el seno de una democracia y por medios democráticos (elecciones libres).
No es necesario un alzamiento armado para abolir la democracia, sino que ésta, con todo su acopio de libertades y garantías individuales y para las minorías, alberga en embrión su propia destrucción.
Cuando grupos, bajo una actuación "no violenta", pero con una absoluta determinación, ejercen una presión en una amplia variedad de frentes sociales para conseguir sus objetivos políticos, lo que cabe plantearse es, no si la actuación es pacífica, sino si es legítima y dentro de las leyes establecidas de forma democrática.
No hay que atender al ruido, aunque sea mucho, sino a los argumentos, contrastados con el marco legal que les ha permitido nacer y crecer y expresarse libremente. Si son contrarios a dicho marco legal, no son válidos. Si realmente esas formaciones políticas aceptan las reglas democráticas, y el marco legal no les satisface, deberán tratar de modificarlo dentro de los cauces legales. Si los votos les permiten obtener una mayoría suficiente, tendrán en su mano la oportunidad de cambiar las leyes con las que no están conformes, con lo cual estarán dejando que sea el pueblo quien hable y no sólo sus correligionarios, que, evidentemente, sí están totalmente de acuerdo con sus propósitos.
Véase el artículo siguiente, a propósito de ruido y determinación (las Juventudes Hitlerianas también hicieron patentes ambas "virtudes", y todos sabemos a donde llevaron a Europa).
Cruzada internacional independentista: de la carta al Papa a un acto en los Lores.
lunes, 20 de agosto de 2018
Respeto.
¿Merecen algún respeto los que no respetan nada ni nada les importa?
¿Qué normas acatan? ¿Qué normas pretenden imponer en el futuro Estado catalán que se proponen crear bajo la forma de República? Da miedo pensarlo, esos que llaman a otros"fascistas". Yo creo que esta palabra les gusta, de tanto repetirla, y están fascinados y obsesionados con ella. Tanto que si no encuentran a alguien enfrente al que puedan calificar con ella, lo inventan. Necesitan al fascista, tienen que convivir con él, no entienden un mundo donde no los haya. No será que coquetean con el concepto y les gusta. Por su forma de actuar, siempre dispuestos al acoso, así lo parece.
Véase el siguiente artículo:
El acoso independentista fuerza al juez Llarena a salir de Cataluña