jueves, 28 de febrero de 2019
Muere un histórico líder del país Vasco
Políticos cargados de buenas intenciones que causan sufrimiento a sus conciudadanos
Carta de amor efímero a Oriol Junqueras https://blogs.elconfidencial.com/espana/ideas-ligeras/2019-02-14/jucio-proces-carta-amor-efimero-oriol-junqueras_1825990/
https://elpais.com/elpais/2018/12/17/eps/1545069475_040428.html
En este artículo de El País así como en el de El Confidencial tenemos dos ejemplos de gobernantes, que, tal vez, quién sabe, con la mejor de las intenciones posibles, no han sabido garantizar el bienestar de sus conciudadanos.
Han generado, como poco, intranquilidad y miedo, a los ciudadanos que dependían de su buen gobierno en el primero de los casos, y carestía, miseria, delincuencia e inseguridad extrema en el segundo.
Y todo ello por poner en práctica sus ideas y convicciones más íntimas, sin percibir que a corto o medio plazo iban a desencadenar unas consecuencias desastrosas. Ellos pueden asegurar, a quien quiera creerles, que todo ello lo han hecho con la mejor de las voluntades, y que, en el fondo, perseguían el bien común. ¿De quién?, pregunto yo.
Tal vez deberían haber sido más hábiles a lo hora de establecer el mejor método para asegurar el bienestar de la gente. Teniendo, quiero suponérsela, la mejor de las voluntades, tal vez lo que les ha faltado es, precisamente, buen juicio y habilidad para elegir el mejor método para garantizar el bienestar de sus ciudadanos.
Esa debería ser la prioridad de todo gobernante, el procurar felicidad (¡ay, ese concepto tan escurridizo!), la máxima posible, a su gente. Y su valoración como político debería basarse en el índice de felicidad procurado a sus conciudadanos. Pero también su responsabilidad penal en el caso opuesto, es decir, si con su mandato hubiese causado sufrimiento a su pueblo.