domingo, 10 de julio de 2016

Último acto de generosidad

Qué sucede con tu cuerpo si se lo donas a la ciencia, ése es el título de un artículo del periódico El País que nos habla del estado de las donaciones de cuerpos a los servicios anatómicos de algunas Facultades de Medicina de Universidades españolas.
Al margen de las referencias que hace el artículo al escándalo que se armó en relación al trato indigno que la Universidad Complutense dio, por falta de recursos y durante un tiempo, a cuerpos recibidos en donación, dato meramente anecdótico que no puede generalizarse al conjunto de las Universidades de España, el artículo viene a ilustrarnos sobre los procedimientos y técnicas que se emplean para la conservación de los cuerpos en óptimas condiciones para su uso por los estudiantes y profesionales de la medicina.  
También nos previene sobre la importancia de que las universidades cuenten con esta materia prima que permite a los cirujanos en ejercicio poner en marcha nuevas prácticas y técnicas quirúrgicas que, de verse útiles, aplican luego en su praxis diaria y permite progresar a la cirujía. Citan algún ejemplo de dichas técnicas.
Mi opinión es que, una vez abandonado el cascarón que nos acompaña durante toda nuestra vida, ¿qué mejor acto de generosidad puede haber que dejárselo a aquellos que lo usen, con dignidad, para permitir a los profesionales de la medicina estudiar nuevos procedimientos y profundizar en sus investigaciones?