miércoles, 1 de junio de 2016

Pérdidas

A lo largo de la vida, en nuestro deambular por el mundo, uno va dejando atrás muchas cosas. Y no solamente cosas (casas, pueblos y ciudades en los que ha vivido, despachos, fábricas y otros lugares en los que uno ha trabajado, coches y otros vehículos que uno ha tenido, y un sinfín de objetos más pequeños o de menor importancia para uno), sino, y eso es lo más importante, también ha ido alejándose de personas a las que uno ha conocido o con las uno ha convivido por cuestiones profesionales, vecindad, familia o amistad.
Los sentimientos que uno tiene hacia esas personas están bastante bien descritos en un artículo reciente de Javier Marías en la revista "El País Semanal" que recomiendo leer, por parecerme muy atinado.
Vaya, por tanto, un abrazo a todas las personas cercanas a mí, que no quiero que desaparezcan nunca de mi vida.